SITIO ARQUEOLÓGICO CATEQUILLA
El artículo “Ecuador desde el Catequilla”, suscrito por Ernesto Salazar, analiza las actividades del Sr. Cristóbal Cobo en el sitio Catequilla, localizado a menos de 30 Km. al norte de la ciudad de Quito. Salazar, en conclusión, pone en duda la calidad científica de estos estudios y estima que se trata de un programa de interés turístico que difunde una interpretación cultural pseudo arqueológica.
Respecto de este tema, declaro que no conozco las publicaciones de C. Cobo, tampoco sus ponencias o material de difusión que dice realizar, con excepción de su Museo instalado en la “Ciudad Mitad del Mundo”, donde se exhibe una fotografía tomada de una publicación de mi autoría, sin referencia de la fuente.
Por haber realizado estudios en la zona, creo de mi responsabilidad aclarar algunos datos para conocimiento de los interesados.
1. UBICACIÓN DEL SITIO
Parroquia: San Antonio de Pichincha
Cantón: Quito
Coordenadas: Lat. 00° 00' 38.8"; Long. 78° 64' 79"
Altitud: 2658 m

El acceso a la cima del cerro Catequillá se lo puede hacer caminando, a partir del barrio del mismo nombre, o en vehículo, utilizando el carretero que conduce a los tanques de agua potable instalados en el sector de Carcelén Bajo. Este camino permite el ingreso de vehículos 4 x 4 hasta el límite de un campo de cultivo.
2. LA EVIDENCIA ARQUEOLÓGICA
En la cima del cerro Catequillá se conservan vestigios de una plataforma elevada de tierra de 60 m de diámetro, identificada por un talud de 1 m de alto en el borde norte, mientras que en su opuesto, el desnivel desaparece progresivamente y se confunde con el suelo natural de la colina. Esta formación artificial la denominé “bohío Catequilla” y así consta en mi libro “Apuntes etnohistóricos del Valle de Pomasqui (1), en atención a su forma circular. El desnivel que delimita el círculo en su segmento norte, es de tierra y no hay, a mi criterio, ningún muro de piedra.
En el borde oeste de la plataforma elevada, y mirando hacia la planicie de Rumicucho, se identifica un empedrado circular de aproximadamente 3 m de diámetro, muy similar a otros registrados en el área. Estas “ruedas de piedra” como también se las conoce, no han sido excavadas, por lo que puede tratarse de construcciones prehispánicas o “eras” de las haciendas del período colonial o posterior. Si bien existe este vacío en la investigación de estos vestigios, hay que señalar que en el área de Rumicucho se han registrado seis círculos de piedra, los mismos que fueron estudiados por el autor de esta nota, conjuntamente con Valentín Yurevich y otros colaboradores. Los resultados de este estudio están publicados (2). Un análisis de los círculos de piedra mencionados, también lo publiqué en la Revista Cultura del Banco Central del Ecuador (3).
En el año 2002, a solicitud de los concesionarios de la Mina San Catequilla, realicé una prospección arqueológica, cuyo informe reposa en el INPC (4). En las pruebas de pala (87) realizadas en el sector de la plataforma elevada se obtuvo una muestra de 3 tiestos; 212 fragmentos cerámicos y 16 objetos líticos fueron recolectados en superficie. El análisis del material cultural reveló que éstos tienen procedencia diversa: Cosanga, Quitu e Inca. Por la superficialidad de los materiales, se puede sospechar que el sitio es incaico, no obstante la existencia de muestras de culturas de Integración.
Antes de sugerir una probable interpretación de la arqueología de los círculos de piedra, conviene tener en cuenta el lugar dónde se encuentran:
PLATAFORMA PUCARÁ DE RUMICUCHO
Ubicación: En la cima de la tercera terraza del Pucará de este nombre (actualmente desaparecida).
Altitud: 2 419 m
Latitud: 0 grados, 01’
Longitud: 78 grados, 25’ 44’’
PLATAFORMA PUCARÁ LA MARCA
Ubicación: A unos 50 m al sur del pucará. Descrito por primera vez por Plaza en 1976.
Altitud: 2 970 m
Latitud: 0 grados, 02’ 08”
Longitud: 78 grados, 27’ 17’’
PLATAFORMA DE LA LLANURA DE LA MARCA
Ubicación: En medio de los tres cerros de la Marca se extiende una pequeña llanura aluvial que desciende desde el monte más alto en forma de un gran abanico, en cuya parte central existe una avenida de piedras que dejan al centro un cauce que probablemente tiene intervención humana. No sería rara esta apreciación, si sabemos que la agricultura en la zona debió realizarse con riego. En este caso, los caudales de la cuenca de los cerros de La Marca, pudieron ser canalizados en dirección a la llanura. Esta hipótesis tendría que ser comprobada mediante una investigación más exhaustiva.
Altitud: 2 900 m
Latitud: 0 grados, 02 ’
Longitud: 78 grados 27 ’ 5’’
PLATAFORMA CASA DE HACIENDA RUMICUCHO
Ubicación: Al extremo occidental de la llanura de Rumicucho, contigua a la casa de hacienda, restaurada por el Museo del Banco Central del Ecuador para destinarla a Museo de Sitio, que nunca se instaló.
Altitud: 2 425 m
Latitud: 0 grados 01’ 08’’
Longitud: 70 grados 26’ 5’’
PLATAFORMA BOHÍO CATEQUILLA
Ubicación: El cerro Catequilla cierra el encañonado del río Monjas en su parte oriental, antes de unirse con el Guayllabamba. La cima, de superficie ligeramente curva, está coronada por una estructura de tierra de forma circular (bohío) de aproximadamente 60 m de diámetro. Este espacio redondo esta evidenciado por un muro de tierra, de aproximadamente 1m de altura. La mitad sur de este testimonio ha desaparecido, mientras que la parte norte aún se conserva.
Altitud: 2 633 m
Latitud: 0 grados, 00’ 13”
Longitud: 78 grados 25’6”
PLATAFORMA QUEBRADA COLORADA
Ubicación: Muy cerca de la quebrada Colorada, aproximadamente a unos 1000 m en línea recta del Pucará de Rumicucho. Esta estructura, según los campesinos de la zona también es identificada como “era“ de la antigua hacienda, parte de cuyas construcciones existían muy cerca de la quebrada en referencia. Se procedió a limpiarla, comprobándose su óptimo estado de conservación.
Altitud: 2 382 m
Latitud: 0°
Longitud: 78° 26’ 2”
3. INTERPRETACIÓN CULTURAL
El primer historiador moderno en dar una explicación del topónimo “catequilla” fue Luciano Andrade Marín (5), quien traduce el término como voz quichua: “quilla”, igual Luna, “catequilla”, significa “el que sigue a la Luna”. El término “quilla”, también fue recogido, en el siglo XIX, por Luis Cordero (6), quien lo traduce como Luna, e incluso en una de sus acepciones, menciona “el mes o renovación de la luna”, criterio éste que también mencionan los cronistas (Murúa, 1987: 449). En el quichua quiteño, “catequilla” significa el que cobija o cubre a la luna, y no sólo hace referencia a este satélite de la tierra, sino a un rito muy difundido en las culturas andinas (7).
Si damos crédito al aporte de la lingüística, deberíamos admitir que el sitio tiene una vinculación con la observación lunar, divinidad que en tiempos de los incas tenía su celebración en el mes de septiembre, según lo cuenta José de Acosta. En septiembre (equinoccio) se celebraba la fiesta de Coyaraime, en honor de la Luna, cuya representante en la tierra era la Coya, esposa y hermana del Inca.
Respecto del significado del vocablo, E. Salazar se inclina por entender el topónimo “catequilla” como deformación del término “catekil”, dios del trueno en la mitología incaica. Sin embargo, vale señalar que no todas las fuentes etnohistóricas coinciden en esta apreciación. Solo por señalar una divergente, cito a Murúa (8), quien dice que el trueno era llamado “chuquilla”. Más allá de las dos interpretaciones, no se puede olvidar que el topónimo de la colina es “catequilla” y no “catekil”, como se pretende interpretarlo. Si las dos voces tienen conceptos distintos, por qué se ha de asumir que se trata de una deformación lingüística.
Esta interpretación se complementa con el análisis arqueo-astronómico realizado por Yurevich (6), quien encuentra un alineamiento del empedrado circular de Catequilla, con otras plataformas de la zona: quebrada Colorada, casa de hacienda Rumicucho y llanura La Marca. Esta línea está marcando el punto máximo austral de la salida de la Luna. Otra plataforma tiene diámetros orientados a puntos de salida del Sol en los días de los solsticios.
¿Qué importancia tenía para los pueblos andinos observar los movimientos de la Luna o del Sol? Los estudios etnohistóricos y arqueológicos resaltan el valor de estos conocimientos como un recurso para organizar el tiempo, es decir, establecer un calendario para manejar las actividades productivas (agricultura, pastoreo) y de otra índole (ritos, ceremonias, fiestas). Los puntos de observación, por lo tanto, se convertían en hitos que debían perennizarse en el paisaje, ya sea mediante la colocación de una piedra, un poste de madera o cualquier otro elemento constructivo. En el caso que nos ocupa, la plataforma de tierra cumplió esta función; los círculos de piedra, no lo sabemos. Vale también recordar que la evidencia arqueológica del talud de tierra que delimita la figura circular, únicamente es visible en el segmento norte. A lo mejor se trata de una estructura en forma de media luna, precisamente para representar la fase menguante. Visto así el testimonio material, habría que descartar aquella idea de que el resto de la plataforma de tierra se ha perdido.
Si las ruedas de piedra no están asociadas a los sitios arqueológicos del área (Pucará la Marca, Pucará Trigoloma, Camino prehispánico, Pucará de Rumicucho, bohío Catequilla), tendríamos que aceptar que su emplazamiento es una coincidencia cultural y que los empedrados circulares son “eras” de las haciendas de la zona. Para dilucidar este tema se debe investigar arqueológicamente estos vestigios y establecer su función y temporalidad.
4. PROPIEDAD Y USO DEL SITIO
El sitio arqueológico se encuentra en el área de la Concesión Minera San Catequilla, cuyos propietarios tienen la obligación de garantizar su preservación de conformidad con la legislación correspondiente.
Desde la cima de Catequilla se divisa un horizonte de 360 grados, convirtiéndose este lugar en un atractivo mirador del valle de Pomasqui. Lamentablemente, no existe ningún plan de conservación y aprovechamiento de este monumento arqueológico con fines educativos y turísticos. Para llevar adelante este objetivo, sería importante que se realicen investigaciones que complementen lo conocido y se difunda sus resultados a través de una publicación con el aval de una institución, oficial o privada, pertinente.
Finalmente, estimo que la tarea de los arqueólogos tiene una gran responsabilidad social, en tanto en cuanto a través de las investigaciones aportamos al conocimiento del pasado antiguo del Ecuador, conocimiento que luego se traslada a textos escolares, guías de difusión, páginas web y museos. Si tal es la magnitud e importancia del trabajo que hacemos, es natural que esta actividad deba estar reservada a los profesionales, precisamente para evitar la que la pseudo arqueología se convierta en noticia.
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Referencias citadas
(1) Almeida Reyes, Eduardo, (1993): Apuntes etnohistóricos del Valle de Pomasqui. Abya Yala, Quito.
(2) Yurevich, Valentín, Eduardo Almeida, L. Espín y G. Guayasamín, (1995): “Orientación astronómica de algunos monumentos arqueológicos del Ecuador”. En Revista Geográfica Nº 35, IGM, Quito.
(3) Almeida Reyes, Eduardo, (1998): “Plataformas circulares de piedra en la zona de Rumicucho”. En Cultura Nº 4, Banco Central del Ecuador, II Época, Quito.
(4) Almeida Reyes, Eduardo, (2002): Prospección arqueológica en la concesión minera San Catequilla. Informe presentado al INPC, Quito.
(5) Andrade Marín, Luciano, (1954): El Reino de Quito. Edit. Los Andes, Quito.
(6) Cordero, Luis, (1989 / 1892): Diccionario Quichua. Corporación Editora Nacional, Quito.
(7) Costales, Alfredo, Piedad Costales y Jaime Costales (1996): Mitos Quitu-Cara. Abya Yala, Quito.
(8) Murúa, Martín, (1987): Historia general del Perú. Crónicas de América, Nº 35, historia 16, Madrid.
Eduardo Almeida Reyes
Arqueólogo
Licencia INPC 129-07
C.C. 1703567857
Fecha: 11.06.07/e.a.r.